Durante siglos, las personas han abandonado sus hogares en busca de una vida mejor. En la última década, el proceso de globalización ha conllevado un aumento sin precedentes de la migración de los países menos desarrollados de Asia, África, América Latina y Europa oriental hacia Europa occidental, Australia y Norteamérica.
Al
mismo tiempo, hemos sido testigos de un incremento de las actividades de redes
delictivas organizadas que facilitan la migración irregular. Los delincuentes
obtienen enormes beneficios proporcionando documentos de identidad falsos,
organizando el transporte y eludiendo controles fronterizos oficiales.
De
allí se afirma que, el tráfico ocurre por tierra, mar y aire. Depende de cuánto
se esté dispuesto a pagar y a arriesgar.
De
acuerdo con la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia
Organizada Transnacional, Protocolo sobre Tráfico de Migrantes, Artículo 3
(2004):
“Por
“tráfico ilícito de migrantes” se entenderá la facilitación de la entrada
ilegal de una persona en un Estado Parte del cual dicha persona no sea nacional
o residente permanente con el fin de obtener, directa o indirectamente, un
beneficio financiero u otro beneficio de orden material.”
Los
grupos delictivos dedicados al tráfico ilícito de migrantes funcionan como
negocios, con altos márgenes de beneficios y relativamente pocos riesgos.
Aprovechan la debilidad de las legislaciones y el relativamente bajo riesgo de
ser detectados, enjuiciados y detenidos comparado con otras actividades de la
delincuencia organizada transnacional.
Las redes de tráfico pueden ser amplias y complejas, y pueden incluir a personas que asumen diferentes cometidos:
- Reclutadores, intermediarios
- Capitanes de barcos, guías, conductores
- Personas que proporcionan documentos de viaje ilícitos
- Personas que proporcionan alojamiento en ruta
En
un informe publicado conjuntamente por EUROPOL e INTERPOL en mayo de 2016, se
estima que más del 90 % de los migrantes que llegan a la Unión Europea lo hacen
a través de miembros de una red delictiva.
Es
en este contexto entonces que, se deduce que los grupos de delincuencia
organizada transnacionales sacan partido de la desesperación de las personas, a
partir del deseo de las mismas de una vida mejor tras otras fronteras.
Facilitan el paso de migrantes con poca o ninguna consideración por su
seguridad y bienestar. Lo único que importa es el dinero.
La
Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito estima que al menos 2,5
millones de migrantes fueron objeto de tráfico en 2016, generando casi 7.000
millones de dólares estadounidenses para los traficantes.
El
tráfico ilícito de migrantes está estrechamente vinculado con el uso de
documentos de viaje fraudulentos y con otros delitos como el flujo de fondos
ilícitos, corrupción, terrorismo, tráfico de mercancías ilícitas y trata de
personas.
En
respuesta a las medidas legislativas y a las actividades de los organismos encargados
de la aplicación de la ley, las rutas de tráfico son cada vez más complejas y
están más interconectadas. Pueden ser sencillas y directas, aunque con más
frecuencia son tortuosas. Por ejemplo, migrantes procedentes de África y Asia
pueden encontrarse en la misma ruta de tráfico hacia Norteamérica.
¡Te
parecerá sorprendente! y es que, el tiempo transcurrido desde que un migrante
abandona su hogar hasta que llega a su país de destino puede variar desde días
hasta varios meses, e incluso años.
La
relación entre los delincuentes y los migrantes es de carácter temporal, por lo
que es difícil seguir el rastro de los delincuentes. Generalmente las personas
objeto de tráfico no los conocen. Suelen utilizar seudónimos en chats cifrados,
vehículos de alquiler y diferentes números de teléfonos móviles.
Para
los migrantes, planificar un viaje ilegal puede parecerse a preparar unas
vacaciones. Las plataformas funcionan de manera profesional y siguen un modelo
de negocio específico. Desafortunadamente, la realidad puede ser muy diferente
de lo anunciado. Rutas peligrosas, barcos atestados, abandono y realización
forzada de actividades ilícitas son solamente algunos de los peligros a los que
se enfrentan los migrantes una vez que comienzan su viaje.
Asimismo,
me es de suma importancia mencionarte que, entre tráfico ilícito de migrantes y
la trata de personas, existe una diferencia (la cual debo decirte que
sigue revistiendo a ambas actividades como acciones delictivas); en general,
las personas que pagan a un traficante para entrar ilícitamente en un país lo
hacen de forma voluntaria, y la relación finaliza a la llegada. Por el
contrario, las personas objeto de trata son explotadas a la llegada y a menudo
hay elementos de fraude, actividades forzadas o coacción.
No
obstante, existen pruebas de que los traficantes continúan explotando a los
migrantes en situación irregular a lo largo del viaje, mediante amenazas y
exigencia de pagos adicionales.
En
algunos casos, los traficantes fuerzan a los migrantes a trabajar durante años
en el mercado laboral ilegal para pagar las deudas contraídas durante el
transporte.
En
suma, el portal web perteneciente a la Organización Internacional de Policía
Criminal, o mejor conocida como INTERPOL, expone en el mismo, los
mecanismos de lucha contra esta actividad delictiva que se desarrolla cada día
a nivel global:
- Operaciones para desmantelar las redes delictivas responsables del tráfico ilícito de migrantes y delitos relacionados.
- Formación especializada para funcionarios policiales de primera línea en los países miembros.
- Apoyo a la investigación en casos internacionales complejos.
- Red operativa especializada de
INTERPOL de expertos en tráfico de migrantes (ISON).
En cuanto a nuestro país, es importante
agregar que, la Ley Aprobatoria del Protocolo Contra el Tráfico Ilícito de
Migrantes por Tierra, Mar y Aire, que complementa la Convención de las Naciones
Unidas Contra la Delincuencia Organizada Transnacional, fue publicada en la
Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela N° 5.754 Extraordinario
de fecha 3 de enero de 2005.
"SI LA JUSTICIA TIENE QUE SER PARA TODOS, NADIE PUEDE QUEDAR EXCLUIDO, DE LO CONTRARIO, YA NO SERÍA JUSTICIA.”

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